jueves, 3 de abril de 2014

Conociendo el TEA



Hola a todos/as¡¡
Con motivo de la celebración ayer del Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, he querido hacer esta entrada de sensibilización sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA)....
Como veréis más adelante, el Autismo es un tipo de TEA y me ha parecido interesante aclarar un poco los términos y dar a conocer este tipo de trastornos, como afectan a las personas que los padecen y cual sería una adecuada intervención ...

 QUÉ ES?
El Trastorno del espectro autista (TEA) se define como una disfunción neurológica crónica con fuerte base genética que desde edades tempranas se manifiesta en una serie de síntomas relacionados con la interacción social, la comunicación y falta de flexibilidad en el razonamiento y comportamiento. El grado de gravedad, forma y edad de aparición de cada uno de los criterios va a variar de un individuo a otro, definiendo cada una de las categorías diagnósticas. A pesar de las clasificaciones, ninguna persona que presenta un TEA es igual a otro en cuanto a las características que se observan.
Son un conjunto heterogéneo de alteraciones del neurodesarrollo cuya sintomatología definitoria incluye, además de un trastorno en el desarrollo socio-comunicativo y un patrón restringido de actividades e intereses, otro tipo de manifestaciones clínicas que varían enormemente de un individuo a otro.
En la actualidad,  existen algunas confusiones a cerca de los distintos términos empleados para referirnos a este conjunto de alteraciones psicológicas y conductuales. Podemos oír hablar de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), que deben su nombre al manual estadístico donde se recogen todas las alteraciones de carácter psicológico, el DSM-IV-TR.
Según este manual los Trastornos Generalizados del Desarrollo, son una "perturbación grave y generalizada de varias áreas del desarrollo: habilidades para la interacción social, habilidades para la comunicación, presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipadas. Las alteraciones cualitativas (...) son claramente impropias del nivel de desarrollo o edad mental del sujeto."
Sin embargo, cada vez es más clara la idea de que más que un conjunto cerrado estanco, ha de verse como un continuo de posibilidades...como un espectro en el que las presentaciones son múltiples e implica que individuos con un mismo diagnóstico puedan variar enormemente en sus características externas (dependiendo del nivel de afectación en los componentes de desarrollo social, comunicativo lingüístico, de la flexibilidad y la simbolización, de la presencia y grado de discapacidad cognitiva, etc.). De hecho, el próximo manual diagnóstico (DSM-V) recogerá el concepto de Trastorno del Espectro Autista, en lugar del actual (Trastorno Generalizado del Desarrollo).
Actualmente, dicho manual define el TEA como cinco trastornos principales:

  1. Trastorno autista (es el autismo “clásico”) Este es el trastorno en que la gente piensa más frecuentemente al escuchar la palabra “autismo”. Las personas con trastorno autista por lo general tienen retrasos significativos en el desarrollo del lenguaje, problemas de socialización y comunicación y conductas e intereses inusuales. Pueden llegar a desarrollar también discapacidad intelectual.Está caracterizado por dificultades en la comunicación, la interacción social, y el juego imaginativo, y la presencia de intereses y actividades limitados antes de los 3 años de edad. Un niño con autismo desarrolla tanto la comunicación receptiva como la expresiva de forma diferente. Algunos niños podrán repetir lo que oyen de otras personas, la televisión, o los vídeos (ecolalia).  Podrá aparentar estar desinteresado en sus compañeros y podrá aparentar estar más cómodo en “su propio mundo.” El juego puede constar de actividades solitarias que no involucren a los demás. Puede que las “rutinas” del juego sean repetidas una y otra vez con poca variación. Puede que falte el contacto visual o que el mismo sea inusual, al igual que expresiones faciales limitadas, incluso una sonrisa “social”, y una demora en la participación y placer con los demás (señalar o traer/mostrar objetos de interés). Estos niños pueden ocuparse en el mismo movimiento (batir sus manos, mecerse) repetidamente o pueden solamente jugar con ciertos juguetes u objetos. A menudo, los objetos no son utilizados de manera adecuada. Por ejemplo, en lugar de hacer rodar un camión por el suelo, el niño podría girar las ruedas del camión.
  2. Síndrome de Asperger. Ver "Conociendo el Síndrome de Asperger" 
  3. Trastorno del desarrollo generalizado no especificado ( también llamado “autismo atípico”) A las personas que reúnen algunos criterios para el diagnóstico del trastorno autista o del síndrome de Asperger, pero no todos, puede que se les diagnostique un trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Las personas con este trastorno por lo general tienen menos síntomas y éstos son más leves que en el trastorno autista. Los síntomas pueden causar sólo problemas de socialización y comunicación. Agrupa todos los casos en los que no coinciden claramente con los cuadros anteriores, o bien se presentan de forma incompleta o inapropiada los síntomas de autismo en cuanto a edad de inicio o existencia de sintomatología subliminal.
  4. Trastorno de Rett o Síndrome de Rett. Se diferencia en que sólo se da en niñas e implica una rápida regresión motora y de la conducta antes de los 4 años (con características como la de “lavarse las manos”). Aparece en baja frecuencia con respecto a los anteriores. Este trastorno está asociado a una discapacidad intelectual grave. Está causado por mutación genética.
  5. Trastorno desintegrativo infantil o Síndrome de Heller. Es un trastorno muy poco frecuente en el que después de un desarrollo inicial normal se desencadena, tras los 2 años y antes de los 10 años, una pérdida de las habilidades adquiridas anteriormente. Lo más característico es que desaparezcan las habilidades adquiridas en casi todas las áreas. Suele ir asociado a discapacidad intelectual grave y a un incremento de alteraciones en el electroencefalograma y trastornos convulsivos. Se sospecha por tanto que es resultado de una lesión del sistema nervioso central no identificada
CAUSAS
Los científicos y especialistas no conocen las causas exactas del trastorno del espectro autista, pero la investigación sugiere que tanto los genes como el entorno desempeñan un papel importante.
Probablemente haya una combinación de factores químicos y ambientales que causan el desarrollo de alguno de estos trastornos.

En lo que sí están de acuerdo los expertos es, en que los trastornos del espectro autista son basados en la neurología, y no en los trastornos emocionales ni conductuales...por lo que, ni los padres ni la educación familiar son los culpables ni los responsables de la aparición del trastorno.


SÍNTOMAS
Los síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) varían de un niño a otro pero, en general, se encuentran dentro de tres áreas:
  1. Deterioro de la actividad social.
  2. Dificultades de comunicación.
  3. Conductas repetitivas y estereotipadas.
Los niños con el TEA no siguen patrones típicos al desarrollar sus habilidades sociales y de comunicación. En general, los padres son los primeros en notar conductas inusuales en sus hijos. Con frecuencia, ciertas conductas se vuelven más notorias al compararlos con niños de la misma edad.
En algunos casos, los bebes con el TEA pueden parecer diferentes muy temprano en su desarrollo. Antes de su primer cumpleaños, algunos bebes se concentran excesivamente en algunos objetos, rara vez establecen contacto visual y no pueden entablar el juego típico de vaivén ni balbucear con sus padres. Otros niños pueden desarrollarse normalmente hasta el segundo y aun hasta el tercer año de vida, pero luego comienzan a perder interés en los otros y se tornan silenciosos, retraídos o indiferentes a las señales sociales.
1. Deterioro de la actividad social
  • La mayoría de los niños con el TEA tienen problemas para entablar las interacciones sociales diarias. 
  • Hacen poco contacto visual.
  • Tienden a mirar y escuchar menos a la gente en su entorno o no responder a otras personas.
  • No buscan compartir su gusto por los juguetes o actividades, señalando o mostrando cosas a los otros.
Responden inusualmente cuando otros muestran ira, aflicción o cariño.
La investigación reciente sugiere que los niños con el TEA no responden a las señales emocionales en las interacciones sociales humanas, ya que no pueden prestar atención a las señales sociales que típicamente otros suelen notar. Por ejemplo, un estudio descubrió que los niños con el TEA se concentran en la boca de la persona que les habla en vez de en los ojos, que es donde los niños con desarrollo típico tienden a concentrarse. También mostró que los niños con el TEA parecen ser arrastrados a efectuar movimientos repetitivos ligados a un sonido, tales como aplaudir durante el "juego de palmas".
Dichos estudios, sugieren que los niños con el TEA pueden malinterpretar o no notar las señales sociales sutiles—una sonrisa, un guiño o una mueca—que podría ayudarlos a entender las relaciones e interacciones sociales. Para estos niños, una pregunta como "¿puedes esperar un minuto?" siempre significa lo mismo, ya sea que quien la formule esté bromeando, efectuando una pregunta verdadera o realizando un requerimiento firme. Sin la habilidad para interpretar el tono de voz de otra persona, como tampoco los gestos, expresiones faciales y las comunicaciones no verbales, los niños con el TEA pueden no responder adecuadamente.
Asimismo, puede ser difícil para otros comprender el lenguaje corporal de niños con el TEA. Sus expresiones faciales, movimientos y gestos son a menudo vagos o no corresponden con lo que están diciendo. También, su tono de voz puede no reflejar lo que realmente están sintiendo. Muchos niños mayores hablan con un tono de voz inusual y pueden sonar como si estuvieran cantando o sin entonación y similar a un robot.
Los niños con el TEA también pueden tener problemas para entender el punto de vista de otra persona. Por ejemplo, en la edad escolar, la mayoría de los niños comprenden que otras personas tienen información, sentimientos y objetivos diferentes a los suyos. Los niños con el TEA pueden carecer de este entendimiento, por lo que son incapaces de predecir o entender las acciones de otras personas.
2. Problemas de comunicación
Normalmente, un niño/a que no padece TEA en su primer año de vida puede llegar a decir una o dos palabras, darse la vuelta cuando escucha su nombre y señalar cuando quiere un juguete. Cuando se le ofrece algo que no quiere, el infante hace saber que la respuesta es "no" con palabras, gestos o expresiones faciales.
Para los niños con el TEA, alcanzar tales etapas puede no ser tan sencillo. Por ejemplo, pueden:
  • No responder o ser lentos en responder a su nombre o a otros intentos verbales para obtener su atención.
  • No desarrollar o ser lentos en desarrollar gestos, como señalar y mostrar cosas a otros.
  • Arrullar y balbucear en el primer año de vida, pero después dejar de hacerlo.
  • Desarrollar el lenguaje a un ritmo tardío.
  • Aprender a comunicarse usando dibujos o su propio lenguaje de señas.
  • Hablar solamente con palabras sencillas o repetir ciertas frases una y otra vez, pareciendo incapaces de combinar las palabras para formar oraciones con sentido.
  • Repetir palabras o frases que escuchan, una patología llamada ecolalia.
  • Usar palabras que parecen raras, fuera de lugar o que tienen un significado especial conocido solamente por aquellos familiarizados con la forma de comunicarse del niño.
Algunos niños con el TEA que tienen buenas habilidades de lenguaje, con frecuencia tienen dificultades con el diálogo fluido. Por ejemplo, dado que encuentran difícil entender y reaccionar ante las señales sociales, los niños con el síndrome de Asperger a menudo hablan extensamente sobre un tema favorito, pero no permiten a nadie una oportunidad para responder ni notan cuando alguien reacciona con indiferencia.
Los niños con el TEA que aún no han desarrollado gestos o lenguaje con significado pueden simplemente gritar, sujetar o comportarse mal hasta que se les enseñen mejores maneras de expresar sus necesidades. A medida que estos niños crecen, pueden darse cuenta de su dificultad para entender a otros y para hacerse entender. Esta toma de conciencia puede causarles ansiedad o depresión.
3. Conductas repetitivas y estereotipadas
Con frecuencia, los movimientos de los niños con el TEA son repetitivos y sus comportamientos, inusuales. Estas conductas pueden ser extremas y muy notorias, o leves y discretas. Por ejemplo, algunos niños pueden agitar sus brazos repetidamente o caminar con patrones específicos, mientras que otros pueden mover sus dedos por sus ojos de manera sutil en lo que parece ser un gesto. Estas acciones repetitivas a veces se denominan "estereotipos" o "conductas estereotipadas".
Suelen tener intereses excesivamente enfocados. Pueden sentirse fascinados con objetos en movimiento o partes de objetos, como las ruedas de un automóvil en movimiento o pasar largo tiempo alineando juguetes de cierta forma en lugar de jugar con ellos. La conducta repetitiva también puede tomar la forma de una preocupación persistente e intensa. Por ejemplo, pueden obsesionarse con aprender todo sobre las aspiradoras, horarios de tren o faros. Los niños con el TEA a menudo tienen un interés por los números, símbolos o temas científicos.
Con frecuencia, se desenvuelven mejor con las rutinas en sus actividades diarias y su entorno, la inflexibilidad puede ser extrema y causar serias dificultades. Pueden insistir en comer exactamente las mismas comidas o tomar exactamente la misma ruta a la escuela. Un cambio leve en una rutina específica puede resultar excesivamente perturbador. Algunos niños hasta pueden tener arrebatos emocionales, especialmente cuando se sienten enojados o frustrados o cuando se encuentran en un entorno nuevo o estimulante.

Complicaciones Asociadas
Problemas sensoriales
Muchos niños con trastorno del espectro autista reaccionan con exageración o con indiferencia a ciertas imágenes, sonidos, olores, texturas y sabores. Por ejemplo, algunos pueden:
  • Mostrar disgusto o incomodidad ante un contacto suave o ante la sensación de ropa sobre su piel.
  • Experimentar dolor ante ciertos sonidos, como el de una aspiradora, el timbre del teléfono o una tormenta repentina; a veces se taparán los oídos y gritarán.
  • No reaccionar ante mucho frío o dolor intenso.
Problemas de sueño
Los niños con el TEA suelen tener problemas para dormirse o permanecer dormidos, o presentan otros problemas de sueño. Estos problemas les crean dificultades para prestar atención, reducen su capacidad de funcionamiento y conducen a malos comportamientos.
Afortunadamente, los problemas de sueño pueden tratarse a menudo con cambios de conducta, como seguir un cronograma para dormir o crear una rutina para el momento de ir a la cama. Algunos niños pueden dormir mejor tomando medicamentos. El tratamiento de los problemas de sueño en niños con el TEA puede mejorar la conducta y funcionamiento general del niño, como también aliviar el estrés familiar.
Discapacidad intelectual
Muchos niños con el TEA, dependiendo del tipo,  poseen algún grado de discapacidad intelectual . Cuando se los somete a exámenes, algunas áreas de capacidad pueden ser normales, mientras que otras—especialmente las capacidades cognitivas (pensamiento) y del lenguaje—pueden ser relativamente débiles. Por ejemplo, puede desempeñarse bien en tareas relacionadas con la vista (como armar un rompecabezas), pero puede no desempeñarse tan bien en tareas de resolución de problemas basadas en el lenguaje.
Otros, como los que tienen Síndrome de Asperger, pueden llegar a superar el promedio y no tener ninguna dificultad en lo que se refiere al habla y/o el elnguaje.

Crisis epilépticas
Uno de cada cuatro niños con el TEA sufre crisis epilépticas, que con frecuencia comienzan en la niñez temprana o durante la adolescencia. Las crisis epilépticas, causadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro, pueden producir:
  • Pérdida de la conciencia de corta duración, o desmayo.
  • Convulsiones, que son temblores incontrolables de todo el cuerpo, o movimientos inusuales.
  • Episodios de ausencia.
A veces, la falta de sueño o una fiebre alta puede desencadenar una crisis convulsiva.Las crisis epilépticas pueden tratarse con medicamentos.

 Esclerosis tuberosa
La esclerosis tuberosa es un trastorno genético poco frecuente que produce el crecimiento de tumores no cancerosos en el cerebro y otros órganos vitales. La esclerosis tuberosa se presenta en 1 a 4 por ciento de las personas con el TEA. El trastorno es causado por una mutación genética, a la que también se ha vinculado con retraso mental, epilepsia y muchos otros problemas de salud física y mental. No hay cura para la esclerosis tuberosa, pero muchos síntomas pueden tratarse. 

El síndrome del cromosoma X frágil
Es un trastorno genético que resulta de un cambio, llamado mutación, de un gen único. Algunas personas pueden tener solo una pequeña mutación y no muestran síntoma alguno, mientras que otras tienen una mutación mayor y síntomas más graves.
Cerca de 1 de cada 25 niños diagnosticados con el TEA presentan la mutación que causa el síndrome X frágil.
Debido a que este trastorno se hereda, se debe examinar a los niños con el TEA en busca de X frágil, especialmente si los padres desean tener más hijos.
Problemas gastrointestinales
Algunos padres de hijos con el TEA informan que su hijo tiene frecuentes problemas gastrointestinales o de digestión, inclusive dolor de estómago, diarrea, constipación, reflujo ácido, vómitos o distensión abdominal. Las alergias a los alimentos también pueden causar problemas a los niños con el TEA.
No está claro si estos niños/as son más propensos a tener problemas gastrointestinales . Los investigadores sugieren que los niños con el TEA pueden no tener problemas gastrointestinales subyacentes, pero que su conducta puede crear síntomas gastrointestinales, por ejemplo, un niño que insiste en comer solamente ciertos alimentos puede no tener suficiente fibra o fluidos en su dieta, lo que tiende a constiparlo. 

Los trastornos mentales concurrentes
Los niños con el TEA también pueden desarrollar trastornos mentales, como los trastornos de ansiedad, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad o la depresión. El manejo de estas afecciones concurrentes con medicamentos o terapia conductual, que enseñe a los niños cómo controlar su conducta, puede reducir los síntomas que parecen empeorar los síntomas del TEA del niño. 

DIAGNÓSTICO
Los TEA pueden ser difíciles de diagnosticar, porque no existen pruebas médicas, como los análisis de sangre, que diagnostiquen estos trastornos. Para hacer un diagnóstico, los médicos evalúan la conducta del niño y su desarrollo.
Se trata de trastornos que se manifiestan en los primeros años de  vida y que se caracterizan porque no aparecen – o lo hacen de modo claramente desviado de lo esperable - algunos aspectos normales del desarrollo: las competencias habituales para relacionarse, comunicarse y jugar o comportarse como los demás.
El diagnóstico se establece cuando se observan los síntomas característicos.  Se hace observando la conducta de la persona, conociendo su historia del desarrollo y aplicando una batería de pruebas médicas y psicológicas para detectar la presencia de los signos y síntomas de los trastornos. 
La diversidad de manifestaciones clínicas que pueden presentarse en el TEA dificulta la detección precoz de sintomatología compatible con dichos trastornos, y como consecuencia se ve retrasado su diagnóstico, que en bastantes ocasiones no se confirma antes de los 3 años. 

TRATAMIENTO
No existe una cura ni un tratamiento específico para el trastorno del espectro autista... Se pueden tratar los síntomas concretos con una serie de terapias y/o medicamentos para controlarlos y/o reducirlos.

Atención Temprana. La intervención desde el momento del diagnóstico tiene un indudable efecto positivo en la familia, que recibe el apoyo necesario en un momento crítico de su vida, y en la propia comunidad, ya que permite a las autoridades planificar con antelación las respuestas a las necesidades educativas especiales de este alumnado. Se ha demostrado que la terapia conductual intensiva durante los primeros años y en la edad preescolar puede mejorar significativamente las habilidades cognitivas y del lenguaje en niños pequeños con el TEA. Existen programas efectivos de intervención temprana que incluyen:
  • Comenzar tan pronto como se haya diagnosticado el TEA en el niño.
  • Proporcionar actividades de aprendizaje focalizadas y desafiantes al nivel adecuado de desarrollo del niño.
  • Tener clases pequeñas que permitan a cada niño tener un tiempo individual con el terapeuta o maestro y realizar actividades de aprendizaje en grupos pequeños.
  • Recibir entrenamiento especial para padres y familia.
  • Fomentar actividades que incluyan a niños con desarrollo normal, siempre y cuando dichas actividades ayuden a cumplir un objetivo de aprendizaje específico.
  • Medir y registrar el progreso de cada niño y ajustar el programa de intervención como sea necesario.
  • Proporcionar un alto grado de estructura, rutina y ayudas visuales, como programación fija de actividades y límites claramente definidos, para reducir las distracciones.
  • Guiar al niño para que adapte las habilidades aprendidas a las nuevas situaciones y entornos y mantenga las habilidades aprendidas.
  • Usar un programa con enfoque en:Lenguaje y comunicación, habilidades sociales y de la vida diaria, habilidades cognitivas y educativas y métodos basados en la investigación para reducir conductas desafiantes, como la agresión y las rabietas...

Educación: El grado de participación del alumnado con TEA va a depender de su capacidad personal y de la capacidad del sistema de ofrecerle adaptaciones útiles para su futuro. Así, muchos alumnos o alumnas con trastorno de Asperger van a seguir el mismo programa educativo que sus compañeros, pero requerirá ayuda para la participación en su grupo y para el aprendizaje de competencias sociales; mientras que en otros casos con mayor discapacidad intelectual van a necesitar un currículo diversificado que incluya aspectos prácticos para el empleo con apoyo o la ocupación, la vida en la comunidad o la participación en actividades de ocio y tiempo libre.
La integración apoyada en el medio escolar ordinario permite que estos niños y niñas accedan a un medio social estimulante, donde el resto del alumnado pueda apoyarles, a la vez que aprender a tratar a una persona con diversidad funcional.
El plan individualizado de apoyo no debe suspenderse al llegar a la vida adulta. La persona mayor de edad con TEA va a requerir una educación continuada, la provisión de un entorno que se ajuste a sus necesidades individuales y la recepción personalizada de apoyos sociales que le posibiliten una vida de calidad.. atención residencial y los hogares de grupo, centros estructurados de día, empleo especial con apoyo... La educación personalizada y permanente y el acceso al apoyo que les permita participar en la vida comunitaria serán necesidades que les acompañarán a medida que se hagan mayores y lleguen a la tercera edad, por lo que será preciso mantener un plan adecuado a su edad, y hacer hincapié permanentemente en aspectos como individualización, opción personal, adecuación a la edad, planes de transición, adquisición de competencias funcionales, participación en la vida comunitaria, coordinación entre cliente y profesionales, respeto y dignidad. 
 
Medicamentos:  Los medicamentos antipsicóticos pueden reducir algunos síntomas asociados con el autismo, como la agresión, la irritabilidad y la conducta repetitiva.  Los antidepresivos pueden tratar la depresión y las conductas repetitivas (obsesivo-compulsivas). Existen otros adecuados para tratar la ansiedad y la conducta hiperactiva o impulsiva. Sin embargo, estos medicamentos también tienen efectos secundarios no deseados por lo que su uso deberá ser aprobado por un médico. 

El tratamiento de los TEA debe ser individualizado.
No existe un programa habilitador único e igual para todas las personas afectadas. La diversidad entre ellos (gravedad, problemas asociados, edad, condiciones del entorno, etc.) desaconseja plantear un tratamiento idéntico para una joven con trastorno de Asperger y para otro niño con una grave discapacidad por un trastorno desintegrativo de la infancia, por ejemplo. Asimismo, un aprendizaje significativo debe siempre basarse en el interés personal y las motivaciones del paciente.
El tratamiento debe ser estructurado. La enseñanza organizada y estructurada es un elemento imprescindible de cualquier intervención. La estructuración implica tanto la adaptación del entorno a las necesidades de predictibilidad y estabilidad de estas personas como la explicitación a priori de los objetivos que se desea alcanzar y de las actividades diseñadas para conseguirlo.
Debe ser intensivo y extensivo a todos los contextos de la persona. Es necesario conseguir que las personas clave en la educación del niño o de la niña –familiares y profesionales– aprovechen todas las oportunidades naturales para aplicar el plan individualizado, o que las generen si no ocurriesen de manera natural. Ésta es la mejor manera de conseguir que los niños aprendan nuevas competencias sociales, comunicativas, adaptativas y de juego, a la vez que disminuir, en la medida de lo posible, los síntomas de autismo y otros problemas asociados que pudieran presentar.
La participación de los padres y las madres es un factor fundamental para el éxito. La familia debe coordinarse con el profesorado y otros profesionales de apoyo para participar en la determinación de objetivos y sistemas que se vayan a utilizar (comunicación aumentativa, ayudas visuales, uso de nuevas tecnologías, historias sociales, etc.). No hay que olvidar la necesidad que los familiares tienen de apoyo (orientación, información, ayudas económicas o fiscales, apoyo en el hogar, ‘canguros’, acompañantes para personas adultas, programas de ocio, estancias cortas e intervenciones en crisis, etc.) para poder ser eficaces como coterapeutas, dentro de los límites de lo razonable, y permitirse a la vez llevar una vida semejante a la de las demás personas de su comunidad.

PRONÓSTICO
En la actualidad, con la terapia adecuada, algunos de los síntomas del TEA se pueden mejorar, aunque la mayoría de las personas tendrán algunos síntomas durante todas sus vidas. Muchas de las personas conmTEA son capaces de vivir con sus familias o de forma independiente en la comunidad.
Los expertos creen que cuanto más rápido se haga el diagnóstico del trastorno del espectro autista y se inicie el tratamiento, mejor puede ser el pronóstico.
La expectativa de vida depende de si la persona tiene otras enfermedades, además del estado de salud general de la persona.
El autismo sigue siendo una condición de reto para los individuos y sus familias, pero el pronóstico en la actualidad es mucho mejor de lo que era hace una generación. 

RECURSOS DE AYUDA

 

 

 
Autismo Diario  (Web de información y actualidad muy interesante, no solo en relación al autismo, sino también sobre los trastornos del espectro autista en general)

Guía para padres sobre los Trastornos de Espectro Autista


Guía breve para padres sobre los trastornos del espectroautista 


AsociaciónAutismo España 


Federación Asperger España 


Asociación Española del Síndrome de Rett 


Asociaciónde familias de personas con trastorno del espectros autista  (En el apartado de contacto encontraréis los datos de muchas de las asociaciones que existen en todas las Comunidades Autónomas en relación a este tipo de trastornos)

Hasta aquí mi entrada de hoy, espero que os haya resultado de interés y recordad......



Que paséis un maravilloso fin de semana¡


Fuentes:



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