martes, 8 de abril de 2014

Conociendo el Párkinson (I)





Hola a todos/as¡¡

El próximo 11 de Abril se celebra el Día Mundial del Parkinson, y he querido aprovechar esta semana para hacer un especial sobre esta enfermedad que irá dividido en dos partes.... la de hoy, sobre aspectos propios de esta dolencia ...causas, síntomas, tratamiento... y una segunda parte, con consejos e información práctica para el cuidador/a

Descrita por primera vez en el año 1817 por el médico inglés James Parkinson, la Enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa crónica y progresiva que afecta a un 2% de las personas mayores de 65 años y en un 15% de los casos comienza antes de los 40 años. Se estima que más de 150.000 personas sufren esta enfermedad en España.

QUÉ ES

La EP es una enfermedad que afecta al sistema nervioso en el área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos.
Es un proceso crónico que tiene su origen en la degeneración y muerte progresiva de unas neuronas, las dopaminérgicas, cuyo neurotransmisor primario es la dopamina y que cumplen funciones en el sistema nervioso central.
La enfermedad de Parkinson conlleva un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro que controla el sistema motor y se manifiesta con una pérdida progresiva de la capacidad de coordinar los movimientos. Se produce cuando las células nerviosas del  área cerebral que controla el movimiento, mueren o sufren algún deterioro.
Presenta varias características particulares: temblor de reposo, lentitud en la iniciación de movimientos y rigidez muscular.

CAUSAS 

Los síntomas de la enfermedad de Parkinson se manifiestan una vez se produce una importante pérdida de las neuronas encargadas de controlar y coordinar los movimientos y el tono muscular. 

A medida que las neuronas  desaparecen, se deja de producir una sustancia llamada dopamina, que, en el cerebro, actúa como neurotrasmisor, es decir, que es capaz de transportar información desde un grupo de neuronas a otro a través de mecanismos químicos y eléctricos. Cuando hay una marcada reducción del nivel de dopamina, las estructuras que reciben esta sustancia , no son estimuladas de manera conveniente y esto se traduce en temblor, rigidez y lentitud de movimientos, que afecta a todos y cada uno de los músculos del cuerpo (brazos, piernas, deglución, voz, respiración, etc.) e inestabilidad postural, entre otros síntomas.

De momento se desconoce el origen de la enfermedad, aunque existen numerosas teorías que intentan explicar el deterioro neurológico que produce esta patología. Se cree que algunos pesticidas y toxinas, junto a cierta predisposición genética, podrían ser los desencadenantes de la enfermedad. También se estudia la posibilidad de que el origen se encuentre en los radicales libres, moléculas que desencadenan un proceso de oxidación que daña los tejidos y las neuronas. El genético es otro de los factores barajados como causantes de esta patología. 
Es una enfermedad crónica que progresa lentamente y afecta de forma diferente a los distintos individuos. La evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes mientras que en otros puede evolucionar mucho más rápidamente.


SÍNTOMAS

Los síntomas tempranos de la enfermedad son tenues y se producen gradualmente, generalmente en un lado del cuerpo, aunque a medida que avanza la enfermedad las dos partes del cuerpo se ven afectadas, pero un lado en mayor medida que el otro.
Inicialmente predominan los síntomas motores. Las personas afectadas pueden sentir temblores leves o tener dificultad para levantarse de una silla. Pueden notar que hablan muy suavemente o que su escritura es lenta y parece apretada o pequeña. Pueden perder la pista de una palabra o un pensamiento, o pueden sentirse cansados, irritables o deprimidos sin una razón aparente. Este período temprano puede durar largo tiempo antes de que aparezcan los síntomas más obvios de la enfermedad.A medida que evoluciona, el temblor que afecta a la mayoría de los pacientes con Parkinson puede comenzar a interferir con las actividades cotidianas.


Temblor en reposo: Está presente en alrededor de un 70% de los pacientes. Se presenta de forma característica durante el reposo, ya que desaparece al adoptar una postura o al ejecutar una acción.
Afecta sobre todo a las extremidades superiores y con menor frecuencia a las extremidades inferiores, labios, lengua, mentón…. Como sucede con todos los temblores, empeora con el cansancio, la ansiedad y los fármacos estimulantes del sistema nervioso. Durante el día varía la intensidad y amplitud del temblor, y desaparece durante el sueño.
Es importante señalar que hay muchas causas de temblor y que no todas las personas con temblor padecen Párkinson. Consiste en un movimiento rítmico hacia atrás y hacia adelante. Puede afectar sólo a un lado o a una parte del cuerpo.



Lentitud de movimientos: De manifiesto en fases iniciales  con actividades que requieren cierta habilidad o precisión como escribir, coser, afeitarse, etc. A medida que avanza la enfermedad, se puede hacer más evidente y aparecer en actividades de menos precisión como abrocharse un botón o pelar una fruta.Se trata de la pérdida de movimiento espontáneo y automático y conlleva la lentitud en todas las acciones. Esta lentitud es impredecible y es el síntoma más incapacitante, porque el paciente no puede realizar con rapidez movimientos habituales que antes eran casi mecánicos.


Rigidez o aumento de tono muscular: Consiste en la resistencia a la realización del movimiento pasivo, tanto flexor como extensor de las extremidades. Al principio puede no ser advertida por el enfermo como tal y referir exclusivamente dolor a nivel de cuello, espalda u hombros o incluso calambres musculares debidos a la postura estática y flexionada de las articulaciones. Esta rigidez suele ser más evidente en las zonas distales de las extremidades (tobillo y muñeca) aunque también se observa en zonas intermedias (como codos o rodillas).Se manifiesta como una resistencia o falta de flexibilidad muscular. Todos los músculos tienen un músculo opuesto, y el movimiento es posible porque, al activarse un músculo, el opuesto se relaja. Cuando se rompe este equilibrio los músculos se tensan y contraen causando inflexibilidad y debilidad.


Trastornos posturales: Pueden ser iniciales, aunque lo habitual es que aparezcan en las fases avanzadas del proceso. La postura habitual del paciente tiende a la flexión del tronco, de la cabeza y de las cuatro extremidades. La marcha también se altera, con tendencia a la propulsión y a realizar pasos cortos. En periodos avanzados de la enfermedad, el paciente puede presentar bloqueos de la marcha con pasos pequeños sin apenas desplazamiento y con una gran inestabilidad para girar. Estos bloqueos de la marcha pueden dar lugar fácilmente a caídas.


Inestabilidad: La inestabilidad de la postura hace que los enfermos se inclinen hacia adelante o hacia atrás y se caigan con facilidad. La cabeza y los hombros caen hacia delante y la forma de andar empeora. El enfermo da pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio; o se queda literalmente "plantado" a mitad de camino, sin poder moverse.


Síntomas psíquicos: ansiedad, depresión y disminución de la libido. Son problemas comunes a todas las enfermedades crónicas, y en el Parkinson, pueden detectarse incluso antes de que comiencen los síntomas principales.


Dificultad al Tragar/masticar: El mal funcionamiento de los músculos dificulta esta tarea cotidiana, favoreciendo la acumulación de saliva y alimentos en la cavidad bucal. Como consecuencia, son habituales los atragantamientos y el babeo.


Dicción: Al menos el 50 por ciento de los enfermos tiene problemas de dicción: hablan en voz baja, dudan antes de hablar, repiten palabras o hablan demasiado rápido. Los músculos usados para tragar podrían funcionar con menor eficiencia en las etapas tardías de la enfermedad.


Trastornos del sueño: La somnolencia y las pesadillas son características en esta enfermedad y generalmente están asociadas a los fármacos.


Rostro: pierde expresividad y además, tienen dificultad para mantener la boca cerrada.


Acinesia: Consiste en una inmovilidad total que aparece de improviso y puede durar desde algunos minutos a una hora.


Cambios emocionales. Algunas personas con Parkinson se vuelven miedosas e inseguras en parte, debido al temor de no saber sobrellevar nuevas situaciones. Es posible que no deseen viajar, ir a fiestas o socializar con amigos. Algunas pierden su motivación y se vuelven más dependientes de sus familiares. Otras pueden volverse irritables o atípicamente pesimistas.


Problemas urinarios o estreñimiento. En algunos pacientes, pueden producirse problemas con la vejiga y el intestino debido al funcionamiento incorrecto del sistema nervioso autónomo, responsable de la regulación de la actividad del músculo liso. Algunas personas pueden volverse incontinentes, mientras que otras tienen problemas para orinar. En otras, puede producirse estreñimiento debido a que el tracto intestinal funciona con mayor lentitud. El estreñimiento también puede estar causado por la inactividad, comer una dieta inadecuada o beber pocos líquidos. Los medicamentos usados para tratar la enfermedad también contribuyen al estreñimiento.


Problemas de la piel. En la enfermedad de Parkinson, es habitual que la piel de la cara se vuelva muy aceitosa, particularmente en la frente y en los lados de la nariz. El cuero cabelludo también puede volverse aceitoso, causando caspa. En otros casos, la piel puede volverse muy seca. Estos problemas también son el resultado del funcionamiento incorrecto del sistema nervioso autónomo. Pueden ser útiles los tratamientos estándar para los problemas de la piel. La sudoración excesiva, otro síntoma habitual, generalmente es controlable con medicamentos usados para la enfermedad.


Problemas para dormir. Los problemas para dormir habituales en la enfermedad de Parkinson comprenden la dificultad para permanecer dormido por la noche, sueño intranquilo, pesadillas y sueños emotivos y somnolencia o inicio súbito del sueño durante el día.


Demencia u otros problemas cognitivos.  Algunas personas con enfermedad de Parkinson pueden desarrollar problemas de la memoria y pensamiento lento.  En algunos casos, los problemas cognitivos se agravan, llevando a una afección llamada demencia de Parkinson tardíamente en el curso de la enfermedad.  Esta demencia puede afectar la memoria, el juicio social, el lenguaje, el razonamiento, u otras habilidades mentales.


Hipotensión ortostática.  Es una caída súbita de la presión arterial que se produce cuando una persona se pone de pie desde una posición acostada.  Puede causar vahídos, mareos y en casos extremos, pérdida del equilibrio o desmayo.  Estudios han sugerido que en la enfermedad de Parkinson, este problema se produce por una pérdida de terminaciones nerviosas en el sistema nervioso simpático que controlan la frecuencia cardíaca y otras funciones automáticas del cuerpo.  Los medicamentos usados para tratar la enfermedad de Parkinson también pueden contribuir a este síntoma.


Calambres musculares y distonía.   La rigidez y falta de movimiento normal asociados con la enfermedad a menudo causan calambres musculares, especialmente en las piernas y dedos de los pies.  Los masajes, las elongaciones y aplicar calor pueden ayudar con estos calambres.  La enfermedad también puede asociarse con distonía, contracciones musculares sostenidas que causan posiciones forzadas o retorcidas.  La distonía en el Parkinson a menudo está causada por fluctuaciones en el nivel de dopamina del cuerpo.  Generalmente puede aliviarse o reducirse ajustando los medicamentos de la persona.


Dolor.  Muchas personas con enfermedad de Parkinson tienen músculos y articulaciones doloridos debido a la rigidez y a posturas anormales a menudo asociadas con la enfermedad. También pueden tener dolor debido a la compresión de las raíces nerviosas o los espasmos musculares relacionados con la distonía. En casos raros, las personas con  Parkinson pueden tener sensaciones punzantes y quemantes inexplicables.  Este tipo de dolor, llamado "dolor central", se origina en el cerebro.


Fatiga y pérdida de la energía.  Las demandas inusuales de vivir con la enfermedad de Parkinson a menudo llevan a problemas de fatiga, especialmente al final del día.  La fatiga puede estar asociada con depresión o trastornos del sueño, pero también puede deberse a estrés muscular o hacer demasiada actividad cuando la persona se siente bien.  La fatiga también puede deberse a la acinesia, los problemas para iniciar o realizar un movimiento.  El ejercicio, buenos hábitos del sueño, estar mentalmente activo y no forzar demasiadas actividades en poco tiempo pueden ayudar a aliviar la fatiga.


Disfunción sexual.  La enfermedad de Parkinson a menudo causa disfunción eréctil debido a sus efectos sobre las señales nerviosas del cerebro o debido a mala circulación sanguínea.  La depresión relacionada con Parkinson o el uso de antidepresivos también pueden causar deseo sexual disminuido y otros problemas. 


DIAGNÓSTICO
Actualmente no existen pruebas sanguíneas o de laboratorio que se haya demostrado que ayuden a diagnosticar la enfermedad de Parkinson, por ello, el diagnóstico se basa en la historia clínica y en un examen neurológico. 

El Parkinson es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas propios de otras patologías. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se efectúa a partir de los síntomas del paciente, ya que no existe ningún marcador químico. Para confirmar el diagnóstico se realiza una tomografía axial computerizada (TAC), que detecta las lesiones cerebrales en el mesencéfalo. Asimismo, son habituales los exámenes de los reflejos.
Sin embargo, el mejor medio para detectar esta patología es la observación, ejercida tanto por el médico como por los familiares del enfermo, ya que el contacto permanente les permite confirmar la continuidad o progresión de los síntomas y los posibles cambios tanto físicos como emocionales.
En la enfermedad de Parkinson es esencial el diagnóstico precoz, ya que cada tipo de parkinsonismo tiene un tratamiento diferente.


TRATAMIENTO
El Parkinson, es una patología crónica que, de momento, no tiene curación. El objetivo del tratamiento es reducir la velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla.
La dopamina no puede administrarse y por este motivo, se han desarrollado una serie de fármacos que favorecen la producción de esta sustancia o retrasen su deterioro y que se administran en función de la gravedad de los síntomas. Así, en las primeras etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes, como los anticolinérgicos; mientras que para los casos severos y avanzados se utiliza la levodopa, el fármaco más potente hasta el momento para el tratamiento de esta enfermedad.

1) Tratamiento farmacológico  
  • Levodopa (es la molécula que el cerebro utiliza para producir Dopamina, con ello se mejora la coordinación de movimientos)
  • Bromocriptina y pergolida
  • Selegilina
  • Anticolinérgicos
  • Amantadina (se utiliza para tratar el temblor)

2) Tratamiento quirúrgico
La cirugía pretende actuar sobre la parte dañada del cerebro. Sólo está indicada en un 5 por ciento de los pacientes y es efectiva si están bien seleccionados. Los criterios de inclusión para intervención quirúrgica contemplan incapacidad funcional muy grave, ausencia de demencia, edad inferior a 70 años y diagnóstico confirmado. Entre las técnicas quirúrgicas que se utilizan para aliviar los síntomas de Parkinson se encuentra la palidotomía/talamotomía y la estimulación eléctrica.

Palidotomía y Talamotomía

Los primeros tipos de cirugía para la enfermedad de Parkinson implicaron la destrucción selectiva de partes específicas del cerebro que contribuyen a los síntomas de la enfermedad.  Actualmente los investigadores han refinado mucho el uso de estos procedimientos.  El más común de estos procedimientos es la palidotomía.  En este procedimiento, un cirujano destruye selectivamente una porción del cerebro llamada globo pálido.  La palidotomía puede mejorar los síntomas de temblor, rigidez y bradicinesia, posiblemente interrumpiendo las conexiones entre el globo pálido y el cuerpo estriado o el tálamo.  Algunos estudios también han encontrado que la palidotomía puede mejorar la marcha y el equilibrio y reducir la cantidad de levodopa que necesitan los pacientes, reduciendo así las discinesias inducidas por medicamentos y la distonía.  Un procedimiento relacionado llamado talamotomía implica la destrucción quirúrgica de parte del tálamo cerebral.  La talamotomía se usa principalmente para reducir el temblor. Debido a que estos procedimientos causan la destrucción permanente de tejido cerebral y son irreversibles, han sido mayormente reemplazados por la estimulación cerebral profunda en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

Estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda usa un electrodo implantado quirúrgicamente en una parte del cerebro.  Los electrodos están conectados por un cable bajo la piel a un pequeño dispositivo eléctrico que se implanta en el tórax bajo la clavícula.  Este dispositivo y los electrodos estimulan el cerebro de forma indolora de una manera que ayuda a detener muchos de los síntomas de la enfermedad. 
La estimulación cerebral profunda generalmente reduce la necesidad de levodopa y medicamentos relacionados y también ayuda a aliviar la fluctuación de los síntomas.  Las personas que inicialmente respondieron bien al tratamiento con levodopa tienden a responder bien a la estimulación cerebral profunda.  Mientras los beneficios de esta estimulación pueden ser sustanciales, generalmente no es útil para los problemas del habla, "congelación," postura, equilibrio, ansiedad, depresión o demencia.


Injertos cerebrales
Actualmente se está investigando sobre implantación de células madre, del globo carotídeo del propio paciente, de células de la glándula suprarrenal… Están en fase experimental de desarrollo.


3) Terapias rehabilitadoras

Fisioterapia: Puede ayudar a retrasar la progresión de los trastornos motores, permitiendo mayor grado de autonomía para realizar actividades de la vida cotidiana.
Se utiliza para la reeducación de la marcha, proporcionar pautas para una mejora del equilibrio y flexibilidad, evitar caídas, aportar estrategias para salir de los bloqueos de la marcha y facilitar la independencia funcional para las actividades de la vida diaria.
El ejercicio físico diario ayudará a mantener y mejorar la movilidad, la flexibilidad y el equilibrio...así como otros síntomas de la enfermedad como el trastorno del sueño o el estreñimiento.

Logopedia: El objetivo de la logopedia es lograr una mejora de los componentes del habla y deglución alterados, así como de potenciar al máximo aquellas habilidades conservadas, repercutiendo además de forma beneficiosa en la expresividad facial.
La logopedia suele ir dirigida a:
Entrenamiento respiratorio.
Mejorar la movilidad de labios, lengua, paladar y maxilar para optimizar la articulación y deglución .
Potenciar la intensidad de la voz.
Mejorar la dicción y claridad en la articulación.
Mejorar la hipomimia (disminución o ausencia de la expresión mímica, tanto en gestos como en movimientos) mediante masajes faciales y movilizaciones activas que disminuyan la rigidez y bradicinesia de la musculatura facial.
Tratar y prevenir la disfagia (dificultad o molestia al deglutir o tragar).

Terapia Ocupacional : El objetivo de la terapia ocupacional es lograr que la persona con párkinson pueda mantener su nivel habitual de actividades básicas de la vida diaria, tales como el cuidado personal (vestirse, lavarse, comer, bañarse y asearse), u otras actividades diarias (tareas domésticas, compras, gestiones…). El terapeuta ocupacional se encargará de identificar las dificultades que pueda presentar el paciente para el desempeño de dichas tareas y de fortalecer la relación del afectado con su ambiente laboral, social y de ocio.
La terapia ocupacional está encaminada a:
Conseguir que la persona afectada sea lo más independiente y autónoma posible, manteniendo o incluso mejorando su calidad de vida.
Conseguir una correcta higiene y cuidado personal.
Eliminar barreras arquitectónicas dentro del hogar y el entorno.
Mejorar la comunicación funcional.
Mejorar y/o mantener las habilidades cognitivas (atención, memoria, orientación…).
Facilitar el disfrute de su tiempo libre y la planificación de actividades de ocio.
Mantenimiento del puesto de trabajo por el mayor tiempo posible adaptando las actividades y funciones propias.

Estimulación Cognitiva: La estimulación cognitiva o psicoestimulación busca ralentizar el deterioro, potenciando principalmente aquellas habilidades cognitivas que estén preservadas y mantenerlas durante el mayor tiempo posible.
Las actividades y ejercicios deberán ser adecuados para el nivel cognitivo de la persona afectada y orientadas hacia aquellas habilidades que se busque potenciar en dicha persona en particular. Se trabajan áreas tales como la memoria, el cálculo, los procesos de pensamiento abstracto, la atención, las funciones ejecutivas, etc.

Apoyo Psicológico y emocional: la ayuda psicológica es necesaria puesto que existen factores emocionales que difícilmente podrán resolverse si no son tratados de manera adecuada. Algunos de los factores que pueden mejorar con el apoyo psicológico son: trastorno del ánimo, alteraciones del sueño, psicosis, aislamiento social, dificultad en el control de impulsos...
Mediante la intervención psicológica se ayuda al paciente a buscar recursos que faciliten su adaptación a los problemas que van surgiendo en la vida cotidiana, y se ofrecen herramientas para fortalecer su confianza y seguridad en sí mismo. Además se proporciona, tanto a él como a sus familiares, el apoyo necesario para afrontar de manera eficaz las emociones derivadas del diagnóstico de esta enfermedad y su posterior evolución a lo largo de los años.
Los objetivos específicos del apoyo emocional persiguen:
Aceptación de la enfermedad y adaptación a los cambios.
Mejora del estado anímico y manejo de emociones.
Estimulación de las relaciones sociales y familiares.
Mejora de la autoestima y el autocontrol.

Otras terapias:  Actividades como el baile, musicoterapia, masaje corporal y facial, aromaterapia y risoterapia pueden ser beneficiosas en pacientes con EP.
Diferentes estudios muestran que el Tai-Chi puede mejorar el equilibrio y reducir las caídas.

PRONÓSTICO

No hay manera de predecir qué curso seguirá la enfermedad en cada persona; en algunas, evoluciona de manera lenta y en otras, más rápidamente.
Esta enfermedad no es fatal en sí misma, pero empeora con el tiempo.Es un desorden degenerativo que progresa generalmente hasta que deja sus pacientes debilitados totalmente. La expectativa de vida promedio de estas personas generalmente es la misma que para las que no padecen la enfermedad, sin embargo, en las etapas tardías pueden aparecer complicaciones como ahogos, neumonía y caídas,  que pueden tener graves consecuencias para la persona.
 
El Parkinson no tratado es incapacitante y lleva a una muerte prematura. Los pacientes tratados, mejoran claramente de los síntomas, aunque, la variabilidad de respuesta a los tratamientos es diversa y por ello el pronóstico de cada caso dependerá de la tolerancia a los tratamientos y su eficacia en cada caso.


Para terminar, os dejo el enlace de la Web de la Federación Española de Parkinson por si queréis obtener más información sobre la enfermedad, formación  y/o datos de contacto de las asociaciones que existen por todo el país....

http://www.fedesparkinson.org/    

Este año, la Federación celebrará este día tan especial bajo el lema "Todo superhéroe necesita un supercompañero", incidiendo en la importancia del apoyo, acompañamiento y ayuda proporcionada por familiares, cuidadores, profesionales... a continuación podéis ver el vídeo de la campaña...


 
Hasta aquí, mi entrada de hoy .... recordad que en la segunda parte encontraréis consejos y pautas específicas para cuidadores de personas que sufren esta enfermedad e información sobre guías y recursos de ayuda....


 Qué tengáis una buena semana¡¡¡ 


Fuentes:
Dmedicina 
NIH. Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares  

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